La calabaza de miel
Era Juan un joven de Comalapa, muy trabajador; dedicado al oficio de la ganadería, trabajaba en una hacienda vaquera, la hacienda el Rosal. Éste tenía mucha devoción por la Virgen de candelaria que se celebra cada dos de febrero.
Comalapa es un municipio de Chontales que se caracteriza por la abundancia de la apicultura, pues es un lugarcito de Nicaragua que produce mucha miel. Cuenta la historia que todos los habitantes de Comalapa acostumbraban salir a buscar miel los dos de febrero y para que todo saliera bien se encomendaban a la Virgen de candelaria.
Juan no fue la excepción e hizo una promesa a la virgen, además de esto, se juntó con su compañero de trabajo Carlos y se preparaban para salir a recoger miel pues se acercaba ya el día de la virgen. Llegado el dos de febrero el pobladito.
El pueblito se vistió de gala, Pues celebraba a su patrona, y mientras las calles se llenaron de alegría y se llevaba a cabo la de la Virgen, su tope, su misa y demás actividades.Juan y su compañero idea van bien su plan para recoger miel en aquella noche días antes Juan ya se había presentado en la iglesia y con el corazón humillado y postrado ante la divina sangre de Cristo Oro guiado por la oración por excelencia. Luego volteo su mirada hacia su madre Santa la Santísima Virgen María a través de la advocación de la Virgen de Candelaria, a cambio ofreció volver a colocar un milagro elaborado con material de cera qué es lo que acompaña la miel en las colmenas.
Salió de ahí como lo que siempre había sido un buen muchacho fiel devoto de la virgen y muy contento porque iba a recoger miel. Ya cuando era un poco tarde partieron al campo a cumplir lo propuesto caminaron mucho tiempo pero no encontraban los popularmente conocidos Cómo jicotes o en otros términos colmenas. Carlos que acompañaba a Juan le dice no será que le faltó algo a tu oración – Pero ¿qué le pudo faltar? – no sé ¿hiciste la conocida oración como Ave María?. A lo que Juan respondió que no e inmediatamente recito una de ellas. Siguieron caminando y a los pocos minutos como arte de magia encontraron un jicote.
La calabaza de miel con la que se encontraron era enorme y pues era muchísima mel, la recogieron toda y se la llevaron era tanto que la tenían que cargar entre los dos. Juan al ver tanta miel empezó a planear qué haría con tanta miel y en él entró un espíritu soberbio qué hizo que se olvidara de la promesa que le había hecho a la virgen y dijo así Virgen de Candelera ni la miel y la cera te voy a dar. Pero antes de llegar a la casa, la calabaza peso cada vez más que no pudieron sostenerla entre los dos y cayó al suelo perdiéndose toda la miel.
Después de perder todo. Juan en tono picaresco dijo “¡¡ ay virgen de Candelaria, es que tú no sabes de broma!!”

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